Creo que Edimburgo (Escocia) fue una de las ciudades más lindas que conocimos en todo el viaje.
Se que parece que digo eso de todas las ciudades, pero esta tenía algo distinto.
Lo más importante, desde mi punto de vista, a destacar, es que Edimburgo está "compuesta" por dos ciudades: la vieja, montaña arriba, y la nueva, montaña abajo.
La ciudad vieja se mantiene intacta, y parece que no ha pasado ni un año desde aquel en que los filósofos Adam Smith o David Hume elaboraron sus teorías.
Es sin dudas una ciudad inspiradora, en la que lo único que rompe con ese esquema (dentro de la ciudad vieja) es el Parlamento, que, habiendo sido inaugurado hace unos pocos años tiene una arquitectura bien moderna.
Las calles son empedradas, hay monumentos y estatuas en cada esquina, y la gente tiene un acento extraño, casi como si hubieran aprendido el inglés, y no fuese su lengua materna.
En las tiendas de souvenirs, venden 3 cosas (en todas ellas!): bufandas, kilts (las polleras típicas de los escoceses) y botas Hunter.
Obviamente me traje un par de estas últimas, y las pueden ver en su caja en la última foto.
Y para los fanáticos de Harry Potter (como yo!), en la última foto también pueden ver el cafe donde J.K. Rowling comenzó a escribir la saga, en las servilletas del lugar, según se dice...
No hay dudas de que la ciudad era y sigue siendo inspiradora...
Que empiecen bien la semana!
Besos,
Flor.
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Remera, GAP - Tapado y bolso, Tommy Hilfiger - Jeggins, Levi's - Borcegos, sin marca - Bufanda, heredada de mi madrina - Mitones, Converse - Gorro, comprado en NYC